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CURSO "LAICOS Y MUNDO" / Coloquio Tema 16

Tema  16. Diálogo con el Islam  (El Evangelio…pp.90-97)  

Texto de estudio: EL DIÁLOGO CON EL ISLAM:

El diálogo del cristianismo con el judaísmo debe ser normal.  Jesucristo fue un judío, y en la línea de los profetas con su Evangelio asumió y perfeccionó el núcleo central de la revelación bíblica. La encarnación que confesamos los cristianos explicita y completa la novedad de dicha revelación: Dios presente y activo en la historia para liberar y perfeccionara la humanidad.

El dialogo del cristianismo con los musulmanes parece más difícil. No solo por la historia de conflictos y mutua exclusión. Ni solo porque cada una de esas dos religiones se ven muy vinculadas a dos civilizaciones. También porque el Islam surge siete siglos después de Cristo, como verdadera reforma de las dos grandes religiones judaísmo y cristianismo; lógicamente por corruptas y trasnochadas esas dos religiones deben desaparecer. La dificultad se agrava porque, según estamos viendo, en países mayoritariamente musulmanes, con frecuencia los cristianos que son minoría, son silenciados y hasta perseguidos por grupos musulmanes fundamentalistas.

Sin embargo, el diálogo es necesario y urgente. Lo recomienda el Vaticano II: “La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por ello, aprecian además el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno” (AET, n.3).  

Además, está la realidad. El islamismo es profesado por millones de personas. Los fenómenos de la migración y mundialización hacen que cristianos y musulmanes convivamos en la misma región. Ya lo estamos viendo un poco en nuestra sociedad española. Cuando hace varias décadas estuve en la Escuela Bíblica de Jerusalén veía normal la presencia pública de la religión judía, la cristiana y la musulmana. 

Al acentuar la unicidad y absoluta trascendencia de Alá y la sumisión total de los seres humanos, el islamismo puede ser una llamada de atención para un cristianismo que arrastrado por el proceso de secularización puede soslayar o dejar de lado nuestra condición de criaturas fundamentadas por la presencia benevolente del Creador. Pero hay otras cuestiones de fondo que no debemos ocultar sino ver cómo as procesamos.  

Aunque se habla de judaísmo, cristianismo e islamismo como tres religiones del libro, la diferencia es cualitativa. Se ve ya la diferencia entre a Biblia y El Corán. La Biblia es Palabra de Dios en palabra de hombre; por tanto, dentro de una situación y de una cultura que cambian y exigen nueva interpretación. El Corán es dictado directamente por el ángel Gabriel; es palabra directa de Dios que no puede cambiar ni recibir nuevas interpretaciones, aunque cambien los tiempos y a las culturas. Cono por otro lado El Corán es un tratado no solo de religión sino organización política y económica, se ve la dificultad de su vigencia en el mundo moderno marcado por la secularización o independencia de la sociedad respecto a la tutela religiosa. Ya estamos viendo los conflictos en sociedades musulmanas cuando la mujer reclama su dignidad y derechos fundamentales como persona. 

El cristianismo más que religión del libro, es la religión de Jesucristo: Palabra que es Dios mismo habitando “en la carne”, en la condición humana. La encarnación que de algún modo continúa en la evolución de la historia la la novedad singular de a religión cristiana. La encarnación no es solo a Presencia de Dios amo que se da, sino también la libre apertura o inmersión de la humanidad a esa Presencia.  Un encuentro que tuvo realización plena en Jesucristo y que es camino para a auténtica realización de la humanidad. 

Dada la trascendencia y sublimidad de Alá, para el islamismo la encarnación es impensable. El Corán transcribe textos del Antiguo y de Nuevo Testamento, pero, sacados de contesto y evitando las referencias e implicaciones de la encarnación. Por ejemplo, habla sobre la fe de Abrahán como reconocimiento de la grandiosidad de Dios en las innumerables estrellas del firmamento; en cambio en la tradición judía y en la tradición cristiana Abrahán es “padre de los creyentes”, encarnación de Dios en la historia de aquel nómada. E Corán también destaca la figura del profeta Jesús nacido de la Virgen María por el poder del Espíritu, per guarda silencio sobre los acontecimientos de su vida y entiende su muerte como mera apariencia; no acepta la encarnación.  

Lógicamente en El Corán no se acepta la trinidad de personas en Dios, confesión cristiana en cierto modo inseparable de la encarnación. Los dos artículos, según la fe islámica deben ser rechazados pues atentan contra la sublimidad y unicidad de Alá.  

En esta situación a nada conducen el enfrentamiento y hasta la guerra para imponer al otro la propia verdad que siempre es limitada cuando nos referimos a ese misterio inabarcable que llamamos Dios. Tengo la impresión de que la teología escolástica, en su encomiable y legítimo empeño de procesar las confesiones dogmáticas en el dinamismo racional de espíritu humano, corrió peligro de caer en el racionalismo y olvidar la experiencia de fe en cuyo interior se mueve la teología. Eso, aunque Tomás de Aquino cuando por ejemplo expone de modo genial la teoría-explicación de la Trinidad, avisa de que se trata solo de aproximación a una experiencia que se vive, pero no se define.  Algo perecido puede ocurrir cuando ensayamos dar una explicación razonable y exhaustiva de la encarnación con las categorías substancia, naturaleza y persona.  

Con gusto y gratitud evoco aquí el esfuerzo intelectual del admirado teólogo y querido amigo Santiago del Cura. Después de haber dictado infinidad de cursos sobre la Trinidad –escribió muchos artículos, aunque no se decidió a redactar un libro sobre el tema- en 2019 publicó un trabajo iluminador con el título Trinidad y monoteísmo: pensar a Dios en diálogo con el judaísmo y non el Islam. Pero ya, poco antes de su muerte, agosto 2022, dio su última lección: Tanta similitudo…maior dissimilitudo. Afirmación de IV Concilio de Letrán (1215) sobre la Trinidad Divina. 

Después de un discernimiento serio y destallado sobre distintas opiniones concluye: “La afirmación del IV Concilio de Letrán sobre a mayor desemejanza en medio de la semejanza entre Creador y criatura recoge una larga tradición teológica que se remonta a los primeros siglos (sobre todo San Agustín) y se mantiene viva después en muchos autores medievales…. Necesitamos mantener clara conciencia de que no somos nosotros los que poseemos y clausuramos en estrechos límites la verdad divina, sino que es más bien esta verdad siempre más grande, la que en realidad nos abraza. 

La convicción de un Deus semper maior es comúnmente compartida por judaísmo, cristianismo e islam. La coincidencia puede ayudar a poner en su lugar las respectivas representaciones y conceptualidades,  a una reflexión compartida  sobre las distintas formas de dominar a Dios;  a descubrir el valor de las tradiciones apofáticas de la teología negativa en su vinculación con las tradiciones místicas y a la apertura más decidida  del método teológico a la consumación escatológica en la que seremos capaces  de ver a Dios tal cual es pero en la que no quedará diluido su misterio de vida y de comunión trinitaria”. 

Si todos aceptamos que “Dios es siempre mayor” y todos los nombres que le demos son deficientes, para el necesario diálogo interreligioso tenemos un indicativo en la “kénosis” o abajamiento voluntario de Jesucristo. Fue una expresión de amor. Esta conducta de Jesucristo puede ser la clave para la buena salud del diálogo interreligioso. 
 

Es un tema ya ineludible en nuestra sociedad española ¿Cómo actuar? 

Para el conversatorio:

  • Qué  razones  exigen  establecer el diálogo. Qué dificultades hay para establecer ese diálogo

  • Cuales son los temas centrales  temas centrales en  litigio

  • En algunos  países con población mayoritaria de religión musulmana, las minorías cristianas son ignoradas  y hasta  socialmente discriminadas ¿No habrá  que hacer lo mismo con las minorías musulmanas  cuando la  población sea mayoritariamente cristiana?

Nota importante: En las pags. citadas del libro se apuntan salidas. Conviene leer despacio esas páginas para entablar  un diálogo fructífero sobre el tema.


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Comparte: JUAN

Qué razones exigen establecer el diálogo. Qué dificultades hay para establecer ese diálogo

Razones: que la humanidad de libere y empiece a mejorar. Que deje de matarse, de castigar al mundo natural, que empiece a ser feliz… a construir el Reino.

Dificultades: La prevalencia de la lógica del poder frente al amor: El Corán transcribe con parcialidad y fuera de contexto parte de la Biblia para esconder la encarnación... También la llamada Tradición cristiana se aparta muchas veces de los textos bíblicos quizás con un interés de mantener el poder de una jerarquía que pretende aparecer como intermediaria ante Dios y los subditos. En ambos casos ¿Quien transcribe parcialmente las Escrituras y quien fabrica una Tradición paralela a las mismas? ¿el pueblo llano?...

Cuáles son los temas centrales en litigio

Los litigios (sobre la encarnación, la adaptación a los Signos de los Tiempos, fanatismos, derechos de las mujeres…) no se originan en el origen místico del encuentro con Dios, sino que derivan de lo que los hombres han escrito, de cómo han transcrito textos históricos. 

Esos textos o Escrituras, únicamente debieran interpretarse a la luz de la fe, pero, sin embargo, en ellos se han insertado u omitido partes o conceptos que no convenían a “alguien” y, a partir de ellos, se han elaborado catecismos o reglamentos un tanto apartados del contenido de los textos originarios. Esa “manipulación”, si nos fijamos, siempre va dirigida a mantener algunos estatus grupales.

En algunos países con población mayoritaria musulmana, las minorías cristianas son ignoradas y hasta socialmente discriminadas ¿No habrá que hacer lo mismo con las minorías musulmanas cuando la población sea mayoritariamente cristiana?

Las minorías son discriminadas como consecuencia de las instrucciones de unos Imanes o directores espirituales o incluso dirigentes políticos, cuando no por un poder religioso directamente integrado en el poder político. Se trata de discriminaciones que nada tienen que ver con la experiencia de fe. 

Cualquiera que tenga trato con personas normas de otras religiones, sabrá que entre personas normalmente no hay apenas problemas de este tipo, y si los hay se solucionan. Los problemas surgen de los grupos dirigidos. De conductas artificiales inducidas interesadamente en comunidades permeables.

No, no hay que hacer lo mismo...obviamente.

 

SALIDAS apuntadas en el libro:

No somos nosotros los que poseemos y clausuramos en estrechos límites la verdad divina, sino que es más bien esta verdad siempre más grande. ABRIRSE A ESA VERDAD 

Tomás de Aquino cuando expone la teoría-explicación de la Trinidad, avisa de que se trata solo de aproximación a una experiencia que se vive, pero no se define.  Algo perecido puede ocurrir cuando ensayamos dar una explicación razonable y exhaustiva de la encarnación. NO PERDERSE EN DEFINICIONES

Si todos aceptamos que “Dios es siempre mayor” y todos los nombres que le demos son deficientes, para el necesario diálogo interreligioso tenemos un indicativo en la “kénosis” o abajamiento voluntario de Jesucristo. Fue una expresión de amor. Esta conducta de Jesucristo puede ser la clave para la buena salud del diálogo interreligioso. SEGUIR A JESÚS

SALIDA aportada:  

Me da la impresión de que en este tema de CRISTIANISMO-ISLAM los religiosos llevan esta cuestión como monopolio obligado (los laicos no actúan). Entre ellos los avances son solo de libro, aparentes. Sin embargo, observamos que en las relaciones reales humanas entre laicos cristianos y musulmanes, las diferencias no afectan tanto a la convivencia cotidiana. Igual hay que levantarse del sofá y pasar de escuchar al fraile a trabajar como él.

 

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