Domingo 17º del tiempo ordinario Evangelio Mt 13,44-52: En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. Para meditar: A veces nos imaginamos a Jesucristo como una divinidad caída del cielo que pasó por el mundo haciendo prodigios como un profeta itinerante. Pero olvidamos que Jesús fue alguien de nuestra raza humana; en todo igual a nosotros; y verdadera realización de nuestra condición humana pues no sucumbió al egocentrismo que también anida en esa condición. Jesús de Nazaret ante todo y finamente fue un místico. Su experiencia fundamental proclamada en su bautismo y en momentos cruciales de su existencia, es traída con distintas versiones, en los c...
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