SIN COMPASIÓN NO HAY FUTURO
Domingo 11º del tiempo ordinario
Evangelio: Mt 9, 36-10, 8.- En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.
Para meditar:
Según el filósofo Nietzsche, la compasión es el recurso de los débiles; impensable para el superhombre que confía en su poder. En esa visión se levantó el devastador nazismo y se levantan hoy ideologías imperialistas que destruyen el humanismo de la humanidad. Es la fiebre posesiva del poder para dominar que se concreta en la fría lógica que fácilmente pervierte el mercado, valioso medio para regular la organización de la economía. Da pena ver cómo frecuentemente la necesaria competitividad degenera en una rivalidad a muerte.
La revelación bíblica se inicia con la intervención gratuita que Dios que “movido a compasión” quiere liberar a los esclavizados en Egipto. El rasgo más destacable en la conducta de Jesucristo fue la compasión que, según el Evangelio, debe inspirar la misión evangelizadora de los cristianos. No es una sensiblería pasajera. Como ocurrió al samaritano de la parábola evangélica, es dejarse alterar por la situación desgraciada del otro, y hacer todo lo posible para ayudarle a que salga de esa situación.
La compasión inspira la misión evangelizadora. Y es el punto de partida para una conducta ética: eliminar lo inhumano en orden a que las personas y las sociedades crezcan en humanidad. Sin la compasión, fácilmente la gestión económica y política degeneran en inhumanidad; la compasión y la gratuidad tienen que entrar de algún modo en el funcionamiento de las instituciones sociales. Sin la compasión no hay humanidad, no hay cristianismo, y ninguna práctica religiosa tiene sentido. Pero la compasión implica arrimar el hombro, pues si no es efectiva es simplemente lástima y la mies queda sin cosechar.
Jesús Espeja y el Grupo Diálogos en la línea
Dominicos
