CURSO "LAICOS Y MUNDO" - Tema 13.
Tema 13: Convivir en la pluralidad (El Evangelio…pp. 75-83)
Para el dialogo:
Nosotros hemos vivido en tiempos de una sociedad uniforme donde todo español, mientras no constara lo contrario, era cristiano católico, no existían muchos partidos políticos ni se reconocían oficialmente a personas y grupos que ahora han salido del armario. Hoy estamos en una nueva situación de pluralidad ¿Ves esta situación negativa, positiva, ambigua…?
En qué ámbitos ves la pluralidad en la actual situación española
¿Existe la verdad objetiva?
¿La verdad es compartida o la tienen solo algunos?
Interrogantes que te quedan abiertos
RESEÑA DEL ENCUENTRO
Conversatorio tenido el 24 de marzo sobre la verdad. (Vísperas de la Semana Santa).
1. El pluralismo que invade todos los ámbitos de nuestra sociedad conlleva problemas de tolerancia. Grupos que son marginagos a su vez marginan, encerrados en un grupismo sectario que mas bien es un método de supervivencia. Pero no debemos caer en la generalización descalificadora, pues ésta paraliza la acción conforme a conciencia e impide la consideración del otro como hermano igual a nosotros y con ""su" verdad.
Según relato del cuarto evangelista, en el juicio sobre Jesús, el gobernador romano Poncio Pilato le pregunta: “¿Y qué es la verdad?”. Pero Jesús no responde directamente con teorías, sino con su entrega en silencio por amor.
2. En el conversatorio de anoche, se recordó que, según Tomás de Aquino, verdad objetiva es “lo que es”; nadie puede negar algo palpable: el hambre escandalosa que hay en el mundo. Desde los medios de comunicación, se apuntó que la verdad depende de la distinta visión sobre lo acontecido; cada uno ver la realidad según el cristal de sus gafas.
Pero “lo que es” solo tiene lugar y es perceptible en el tiempo. Un factor que salió directa o indirectamente una y otra vez en nuestro conversatorio. Incluso se apuntó que organizaciones de tipo religioso que llevan un título aparentemente trasnochado – por ejemplo “Caballeros” – pueden proceder con verdad. El factor tiempo es clave para determinar la verdad objetiva.
Ese factor tiempo es fundamental para juzgar la verdad objetiva en la investigación científica. La verdad captada en un tiempo puede ser enriquecida y superada con nuevo descubrimiento. Existe la verdad objetiva, pero en un tiempo.
3. Sobre la verdad del ser humano hay distintas lecturas desde la ciencia: en clave genética, psicológica, social. Están bien hechas y son imprescindibles para caminar en la verdad. Pero desde la dimensión trascedente que nos constituye, somos más de lo que la genética, la psicología y la cultura dicen de nosotros. Hay una dimensión religiosa: la Fuente que fundamenta nuestro yo. Todas las manifestaciones religiosas apuntan a esa Fuente y tienen su verdad.
Desde la fe o experiencia cristiana de Dios revelado en Jesucristo, no todas las religiones son igualmente verdaderas. Nuestro criterio de Juicio es la conducta histórica de Jesús. Ahí vislumbramos la verdad sobre el misterio de Dios: Presencia gratuita de amor que a todos nos hace hermanos y conlleva incluir a los excluidos. Es el criterio para juzgar la verdad de todas las religiones, incluida la práctica religiosa de los cristianos. Pero en su concreción siempre dentro de un tiempo y de una situación socio-cultural.
4. Cuando Pilato pregunta a Jesús qué es la verdad, Jesús no responde con teorías, sino entregando su vida por amor a los demás. El cuarto evangelista dirá: “quien hace la verdad, llega a la luz”.
La actitud cristiana ante la pluralidad de religiones tiene una referencia y un imperativo. La referencia es la encarnación, pues Jesucristo es Palabra que, por caminos desconocidos por nosotros, ilumina a todo ser humano. Y el imperativo es hacer la verdad en el tiempo y en dialogo con otros que también tratan de hacer la verdad. Siempre conscientes de que esa práctica también está sometida al ritmo del tiempo y son imprescindibles la modestia y el diálogo. Fue lo que también se destacó en nuestro conservatorio.
En esta Sumana Santa, y con esta perspectiva, celebremos y actualicemos en nuestra propia conducta la conducta de Jesucristo, revelación de Dios como Verdad en el amor, novedad de la fe o experiencia cristiana que se hace real en el tiempo.