Para los encuentros relativos a la Constitución DEI VERBUM, se recomienda visualizar los episodios 1 a 5 de León XIV.
CONSTITUCION DOGMÁTICA “DEI VERBUM” ALGUNAS NOTAS PARA EL DIÁLOGO
Al acercarnos a los documentos del Concilio Vaticano II y redescubrir su relevancia profética y actual, acogemos la rica tradición de la vida de la Iglesia y, al mismo tiempo, nos interrogamos sobre el presente y renovamos nuestra alegría de correr hacia el mundo para llevarle el Evangelio del Reino de Dios, un Reino de amor, de justicia y de paz.
Es necesario conocer a Jesús. Hay un vínculo entre Escrituras y Tradición. Dios se vale de lenguajes humanos. La Biblia no es solo un texto histórico sino una fuente viva hoy que invita a todos a la misión.
La DV ha puesto la Biblia en manos de todos los creyentes, que tienen derecho leer, entender y meditar. La palabra posee una dimensión reveladora que crea una relación con el otro. Así, hablándonos, Dios se nos revela como Aliado que nos invita a la amistad con Él.
Por esta revelación, Dios invisible (cfr. Col 1,15; 1Tm 1,17) habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor, y mora con ellos (cfr. Bar 3,38), para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía.
Lo que la Iglesia desea ardientemente es que la Palabra de Dios pueda alcanzar a todos sus miembros y nutrir su camino de fe. Pero la Palabra de Dios también empuja a la Iglesia más allá de sí misma, la abre continuamente a la misión hacia todos.
Desde esta perspectiva, la primera actitud que hemos de cultivar es la escucha, para que la Palabra divina pueda penetrar en nuestras mentes y en nuestros corazones. Se trata, entonces, de un conocimiento relacional, que no solo comunica ideas, sino que comparte una historia y llama a la comunión en la reciprocidad. El cumplimiento de esta revelación se realiza en un encuentro histórico y personal en el cual Dios mismo se entrega a nosotros, haciéndose presente, y nosotros nos descubrimos conocidos en nuestra verdad más profunda.
La fe y sentido de la comunidad es anterior a todos los ministerios.
Según la DV podemos hablar de tres Biblias. Una en la misma realidades y aconteceres naturales: hermano sol, hermana luna, hermana tierra y hermana muerte. Otra en la intimidad de cada uno pues en su conciencia habla Dios. Y tercera en las Escrituras que son la expresión de tradiciones religiosas.
El acceso al Padre es por medio de Jesús, de su testimonio. Con el envío del Espíritu, que habita en nosotros, se completa la Revelación. Para conocer a Dios en Cristo debemos acoger su humanidad integral: la verdad de Dios no se revela plenamente cuando se le quita algo a lo humano, así como la integridad de la humanidad de Jesús no disminuye la plenitud del don divino. Es la humanidad integral de Jesús la que nos revela la verdad del Padre (cf. Jn 1,18).
La fe es libre, no es un sistema de creencias. Esa libertad, a través de la razón, nos puede confirmar a Dios, como presencia de amor absoluto que habita en nosotros y realidad inabarcable en la que habitamos. «El que juzga haber entendido las divinas escrituras, y con esta inteligencia no edifica el doble amor de Dios y del prójimo, aún no las entendió».
La Iglesia, comunidad de creyentes, se va convirtiendo hacia Dios desde la percepción íntima de cada ser humano y no desde doctrinas impuestas.
La Tradición bien entendida, es la transmisión del mensaje desde la Gracia, no desde tradicionalismos. Su materialización no puede apartarse de la historia y de lo signos que se van marcando en ella.
El cristianismo, como experiencia comunitaria y como doctrina, es una realidad dinámica, tal y como indicó el mismo Jesús con las parábolas de la semilla (cf. Mc 4,26-29): una realidad viva que se desarrolla gracias a una fuerza vital interior. La Palabra de Dios, por lo tanto, no está fosilizada, sino que es una realidad viva y orgánica que se desarrolla y crece en la Tradición.
Hay unión del AT y del NT. El AT es anuncio profético aún con imperfecciones de la interpretación humana en unas épocas determinadas. Tanto las Escrituras como la Tradición son importantes, siempre que se entienda la Tradición como transmisión del mensaje del Evangelio adaptado a los tiempos donde Dios está encarnado de forma continuada.
La constitución DV Invita a la escucha. A mirar hacia nuestro interior para percibir esa Presencia de Amor, ese encuentro místico, sobrenatural, con Dios, que es el origen de todo cristiano: la Gracia. Testimoniar ese encuentro es el único objeto de la predicación.
Si la Escritura es palabra de Dios en palabras humanas, cualquier aproximación a ella que descuide o niegue una de estas dos dimensiones, la divina y la humana, resulta parcial.
De ello se desprende que una correcta interpretación de los textos sagrados no puede prescindir del ambiente histórico en el que estos han madurado y de las formas literarias utilizadas; es más, la renuncia al estudio de las palabras humanas de las que Dios se ha servido, corre el riesgo de dar lugar a lecturas fundamentalistas o espiritualistas de la Escritura.
Este principio vale también para el anuncio de la Palabra de Dios: si pierde contacto con la realidad, con las esperanzas y los sufrimientos de los hombres, si utiliza un lenguaje incomprensible, poco comunicativo o anacrónico, resulta ineficaz.
Jesús transforma la relación con Dios. Desde una supuesta relación vertical con un Theos inaccesible que habita en el cielo, a una relación de diálogo de amistad que se alimenta y consolida con el intercambio. Como tal relación de amistad, la única condición de esta nueva alianza es el amor.
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Cuestiones para el 2° encuentro (se sugieren unas respuestas en cursiva sin valor en si mismas y solo a efectos de debate)
- La revelación es un “conocimiento relacional” ¿que quiere decir ese calificativo?
Existe un encuentro personal, histórico y recíproco entre Dios y el ser humano. De esa relación va surgiendo el conocimiento.
- Cómo es Jesucristo plenitud de la revelación
Dios se revela a si mismo en la encarnación que de manera completa, plena, se produce en Jesús. Quien ve a Jesús ve al Padre.
- Qué es el Espíritu Santo y su papel en la revelación
San Pablo a los corintios les dijo "Acaso no sabéis que el Espíritu habita en vosotros". Dios se reveló de manera plena en Jesús y de alguna manera en cada ser humano en encarnación continuada en la historia.
- Si Jesucristo es Palabra que ilumina a todas las personas ¿en todas tiene lugar la revelación?
Si en todas tiene lugar la revelación. La apertura a esa luz es distinta en cada persona. El pecado es cerrarse a esa luz.
- ¿Qué implicaciones tiene esto para nuestro compromiso en la renovación de la Iglesia y en la humanización de nuestra sociedad?
Implicaciones fundamentales, pues corremos el riesgo de fabricarnos una iglesia paralela a medida, alejada de Dios.
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