CURSO "LAICOS Y MUNDO". Tema 9
Tema 9: Dónde encontrar el fundamento del “yo” ( El Evangelio en una sociedad laica , pp.42-44)
NOTA. Un “yo” sin base firme está en el aire. Pero puede enfermar también porque se apoya en un fundamento inconsistente.
1. En qué se ha fundamentado el “yo” a lo largo de la época moderna.
2. Cuales crees que hoy son las apoyaturas más importantes del yo en nuestra sociedad actual.
3. Que formas o prácticas para fundamentar el “yo” ves entre los mismos cristianos.
4. Hay distintas lecturas científicas sobre el yo humano ¿cual es tu lectura desde la fe cristiana sobre la verdad del “yo humano” ?
5. Desde esa fe ¿cómo crece en humanidad y se realiza la persona humana? ¿Recuerdas algún texto del Evangelio que diga algo sobre el tema?
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La época moderna nos trajo una cosa buena: el ser humano toma conciencia de su independencia intelectual advirtiendo su capacidad de discernir. No necesita a nada ni a nadie para avanzar y conseguir sus objetivos de felicidad. Los grandes filósofos, como Kant, mantienen que para que el hombre sea auténticamente libre y pueda realizarse completamente debe liberarse de Dios. Dios ahora ha muerto, y el ser humano ocupa todo el espacio.
Sorprendentemente, estos filósofos del humanismo, rechazan la fuente misma de la dignidad del hombre. Jesucristo nos habla de un Dios liberador del hombre, un Dios que es fuente de amor sin límite que derrama su ternura en nosotros y la contagia en la fraternidad universal de la humanidad. Un Dios que opta por los pobres y vulnerables para devolverles la dignidad que se le arrebata, y que actúa desde dentro mismo de cada uno de nosotros. Entonces ¿Cómo es posible que Kant y sus colegas de pensamiento necesiten eliminar a Dios para que el ser humano desarrolle plenamente su dignidad de persona?... está claro que hablan de otro dios…
El dios frente al que se manifiestan ateos estos filósofos, es un dios castigador y dominante del hombre. Es un dios que marca un camino del que no se puede salir y que obviamente limita la capacidad humana de desarrollo. Un dios creado por una estructura de poder que, por interés, ha manipulado la acción liberadora del Evangelio sustituyéndola por una oscura tradición de ritos y normas ajenas al mismo… Esos filósofos tenían razón: si el hombre quiere alcanzar su plenitud, debe liberarse de esa estructura, y debe rechazar a ese dios.
El consecuente proceso derivado de ese rechazo nos llevará a la ocultación de todos los dioses tras un Yo enorme. Un Yo que ocupa la totalidad del espacio de Dios y que busca la felicidad, desde su egocentrismo, en lo material, en las apariencias, en el poder… Pero ese no es el "Yo" que propugna el Dios de los cristianos… Ese no es el Yo del que nos habla el Evangelio…
“El que quiera seguirme que se niegue a si mismo” (Mt 16-24). “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos” (Filipenses 2:3-8). “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 2:39). “Que nadie busque sus propios intereses, sino los del prójimo” (Cor 10:24)… Como vemos, el Yo del que nos habla el Evangelio es otro. Es un Yo que ha trasladado su centro desde el propio ego hacia la comunidad, hacia el otro.
Recuerdo que en una de las jornadas que hace unos años llevamos a cabo en Selvas Amazónicas, en la basílica de Atocha, nos visitó el misionero dominico Pedro Rey para darnos una charla. En el mismo inicio de su intervención nos dijo que, en su misión, en la entrada, allá en la selva de Perú, había un letrero que resumía todo lo que nos iba a explicar. El letrero decía así: “PRIMERO EL OTRO”. Pues bien, precisamente ahí, y no en otro lugar, creo que está el “Yo” de los cristianos.
Juan / Grupo "Diálogos en la Línea"