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CUMPLIR PRECEPTOS SIN SEGUIR A JESÚS?

CUMPLIR PRECEPTOS SIN SEGUIR A JESÚS?

Evangelio según San Mt 5, 17- 37:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud…. Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehena del fuego.  Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda

Para meditar:

1. El evangelio de hoy es parte de lo que se llama Sermón de la Montaña, donde el evangelista Mateo hace la síntesis de la novedad que implica el Evangelio y lo que podemos llamar religión cristiana.  Distingue dos tipos de justicia. Un tipo de justicia es la de los letrados: es justo sin más el que cumple unas leyes dictadas por la religión; así se cree justo y con derecho al premio. Era la conducta de un fariseo muy religioso que oraba en el templo de pie, observaba los ayunos prescritos por la religión judía, se creía mejor que los demás hasta despreciarlos, exigía el premio por su buen comportamiento. Es también la conducta del que si bien no mata a quien le estorba por miedo a ser procesado por el juez, le odia en su corazón y murmura contra él.

2. “Si vuestra justicia no supera a la de los letrados y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. El evangelio de hoy sugiere otra forma de justicia. Su inspiración y punto de partida no es un conjunto de normas sino la experiencia de Dios que es amor y nos ama ni porque seamos buenos sin porque él es bueno. En esa perspectiva, no se trata solo de cumplir unas leyes por miedo al castigo, sino de amar al otro hasta las últimas consecuencias. Ese amor impide insultar o hablar más del otro, desear o utilizar a la otra persona como si fuera un objeto, romper con la pareja solo porque hay en ella algo que nos desagrada.

3. Y aquí viene la cuestión de fondo: ¿en qué consiste la religión cristiana?  En una carta, el apóstol Santiago escribió: “La religión pura e inmaculada ante Dios Padre es visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones”. El evangelio que hemos leído no da prioridad a los ritos religiosos sino a nuestra conducta en las relaciones con los demás. De nuestra conducta en relación con los otros dependerá que nuestra celebración de la eucaristía sea verdaderamente cristiana o se quede sólo en un cumplimiento religioso que no merece la pena: “Si al poner la ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda en el altar y vete a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar la ofrenda”.

Jesús Espeja, Dominico
Grupo Diálogos en la Línea - Caleruega