Muchas veces, sin que lo sepamos, el dinero que colocamos en bancos y fondos de inversión sirve para que algunas empresas MINERAS cometan crímenes e injusticias en diversos territorios de América Latina y el Sur Global. Derechos humanos y ambientales son violados en nombre de un supuesto progreso, un progreso que, como dice la Encíclica Laudato Sí, afianza la desigualdad y el descarte. COMUNIDADES Y PUEBLOS ENTEROS SON MARTIRIZADOS PARA ALIMENTAR EL LUCRO DE GRANDES EMPRESAS multinacionales. Estas, como siempre, esconden al consumidor final los impactos que provocan en las periferias del mundo con la extracción de minerales.
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