Muchos nos preguntamos si al atardecer de la vida seremos juzgados. La respuesta quizás sea afirmativa, pero con algún matiz: probablemente el juez se encuentre en nuestro interior. El criterio de discernimiento habrá que buscarlo en esa conciencia que nos guía como incorruptible verdad, como pantalla que refleja a esa Presencia de amor que siempre nos acompañó, nos acompaña y nos acompañará… Y ahí en el centro estará, sin duda, el ser humano como comunidad dotada de valores intrínsecos a su condición universal, donde la proyección gratuita de cada individuo hacia “el otro” le confiere lo que, a pesar de tenerlo tan cerca, llevamos buscando tantos siglos: la salvación.
Este librito trata sobre cuidados y cuidadores. De Jesús de Nazaret. De amar al prójimo. De la lógica de la gratuidad. Su autor es un fraile dominico, y aunque muchas de sus referencias se enmarcan en el ámbito de sus comunidades religiosas, la proyección de su mensaje profético alcanza mucho más allá.