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DE PROMESAS DOMINICANAS, PEPE MUJICA Y BOLAS DE NIEVE

 

"Yo me dediqué a cambiar el mundo y no cambié un carajo, pero estuve entretenido. Y he generado muchos amigos y muchos aliados en esa locura de cambiar el mundo para mejorarlo. Y le di un sentido a mi vida. Me voy a morir feliz. No gasté mi vida solo consumiendo. La gasté soñando, peleando, luchando. Me cagaron a palos, sí, pero le di un sentido a mi existencia." - Pepe Mujica

Cuando leí esta historia concentrada de la vida de Mujica, me di cuenta de que, en efecto, Pepe hizo muchos amigos que compartieron su aventura. También advertí que al igual que hizo él, otras muchas personas intentaron, están intentando e intentarán mejorar el mundo.

Aparentemente, según nos dicen, de ese esfuerzo solo se saca entretenimiento y hacer amigos, pues el mal del mundo tiene mucha fuerza y dispone de unas estructuras férreas que resulta muy difícil mover… Pensé que uno de esos locos fue Jesucristo... Se pasó la vida haciendo el bien y solo consiguió que lo mataran… Y es que el camino del bien es un sendero limpio y confiado que no siempre es fácil de seguir sin que venga algún diablillo a fastidiarlo…  

Me decía un amigo, que se confiesa budista, que el bien es como la nieve que cubre permanentemente las cumbres de las montañas más altas. Solo sale de ahí cuando de vez en cuando algunos copos se mueven, se caen y bajan rodando haciendo bolas que al final se deshacen abajo en el valle. 

Como Pepe Mújica conozco muchos que dedicaron y dedican su vida a la misma labor: Jesús Espeja o Gustavo Gutiérrez, frailes dominicos; Tani, un hermano de fraternidad que se ocupa de las personas sin techo de la calle; Antonio Pacheco, albañil y vecino mío, que murió sin saber que era más dominico que yo… Y sé que, a pesar de todo, por una presencia de amor que desde el corazón les guía, siempre hay gente que camina haciendo el bien por ese sendero de confianza, y sin preocuparse de si le “cagaran a palos” o no. 

El sábado pasado celebramos las promesas unos hermanos de la Fraternidad Laical de Santo Domingo. Se trata de una ceremonia preciosa que conlleva entrar en la Orden de Predicadores y que comparte toda la comunidad dominica. 

Es cierto que uno se pregunta hasta que punto resulta útil toda esta parafernalia de ritos y formalismos, cuando lo que importa de verdad es vivir evangélicamente. Pero también es cierto que la comunidad te aclara las cosas que uno solo no es capaz de resolver. 

El sábado estábamos todos juntos, los laicos, las monjas, las hermanas, los frailes… todos a una. Es uno de los pilares dominicanos que nunca se incluye en los libros: la capacidad de poner en práctica la unión entre las distintas vocaciones.  

Distintos caminos para un mismo destino. Cada vocación con su misión: laicos y hermanas en el mundo cotidiano, frailes en el estudio, formación, apoyo de misión… Y las contemplativas, la base mística imprescindible y originaria, nuestra reserva de espiritualidad y humanidad… nuestro Sagrario Vivo. Y todos insertos en un permanente diálogo abierto de discernimiento, de adaptación a los signos del tiempo (otro de los grandes pilares de la orden distraído de los libros). 

La "FAMILIA" dominicana te hace sentir arropado, tranquilo, libre… pero siempre se siente una espinita clavada de duda, de si podríamos hacer más y de si lo que hacemos lo hacemos bien… de si hemos encontrado el camino.  

San Agustín decía que “no buscaríamos a Dios si no lo hubiéramos encontrado ya”… Así que quizás no debamos ocupar mucho el tiempo en buscar el camino, porque seguramente estamos andando ya en él, el testimonio de Jesús esta delante y solo tenemos que seguirlo. 

Así que este paso solemne de ingreso en la Orden de Predicadores no creo que sea en vano. Pepe Mujica no era creyente, pero sin saberlo era profundamente cristiano… le pasaba como a mi vecino Antonio, el albañil… Y respecto a lo del bien que como bola de nieve cae desde las cumbres, que decía mi amigo budista, confieso que lo primero que me vino a la mente cuando leí ese “inmenso” parrafito de Mujica, fue contestarle… “Sí, quizás no cambiaste nada, pero ¡¡la bola ahora es mucho más grande, carajo!!
 

Juan
Fraternidad Laical del Vedat 
(Torrent – Valencia)