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EL LENGUAJE QUE TODOS ENTIENDEN

 

Domingo de Pentecostés

Evangelio: Jn 20, 19-23: Hch 2,1-11.-  Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: “Paz a vosotros”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo”.

Estando los discípulos reunidos vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.

 

Para meditar

En la revelación bíblica no hay una definición del Espíritu, pero sí una sensación. Es como el aire que necesitamos para respirar y nos une a todos en la misma atmósfera. Como el fuego que viven los enamorados y enardece a los profetas. “Ráfaga de viento y lenguas de fuego” son el símbolo que evoca la presencia del Espíritu que recibieron los primeros cristianos.

Jesús de Nazaret fue ungido por el Espíritu para anunciar la Gracia, como amor gratuito que nos libera a todos, incluyendo a los excluidos. Es el Espíritu del que participan sus seguidores. Los verdaderos cristianos son los que respiran ese Espíritu, esa Presencia de amor en que todos habitamos, y emprenden un estilo de vida que hace libres a todas personas. El Espíritu de Jesucristo es alma de esa comunidad que llamamos Iglesia.

Según el relato bíblico de la Creación, el Espíritu o aliento del Creador es principio de vida para todos los seres humanos. Todos llevamos dentro esa semilla de liberación tratando de crecer a través de nuestro egocentrismo. Liberémonos de ese "Yo" dominador, dejémonos guiar por el Espíritu de Jesucristo...  Y, como les pasó a los apóstoles, todos entenderán nuestro lenguaje, independientemente de la cultura que tengan y del idioma que hablen.

 

Jesús Espeja y el Grupo Laical dominico “Diálogos en la Línea”