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¿QUE HACEIS MIRANDOI EL CIELO?

La Ascensión

Evangelio; Hech 1,11; Mt 28,20: ¿Qué hacéis mirando cielo? Id y haced discípulos de todos los pueblos”

Para meditar:

En el Vaticano II se elaboró un documento sobre “la Iglesia en el mundo actual”. Y se debatió sobre cómo calificarlo, concluyendo que se llamaría “Constitución”.  Quiere decir que el MUNDO entra también en la constitución de la Iglesia igual que la revelación y la liturgia. Sencillamente porque la Iglesia se constituye en una misión que no existe fuera del mundo. En ese documento conciliar se entiende por mundo “la entera familia humana con todas las realidades entre las que vive; teatro de la historia humana, con sus afanes, fracasos y victorias; el mundo que los cristianos creen fundado y conservado por el amor del Creador, esclavizado bajo la servidumbre del pecado, pero liberado por Cristo crucificado y resucitado”. Luego no hay salvación fuera del mundo como apuntaba santo Tomás de Aquino. 

En la tradición latina del cristianismo por mucho tiempo prevaleció la visión negativa del mundo, apostando por una “huida del mundo”, sorprendentemente muy similar a la de la herejía cátara, como un alejamiento de lo humano para evitar la contaminación de lo divino que está en el cielo. Pero aquí llega el aviso del Resucitado: “¿qué hacéis mirando al cielo?”…  Jesús nos advierte que no nos durmamos mirando la luz, pues ésta está para iluminar el mundo. Los apóstoles, como grupo de laicos trabajadores escogidos por Él, deben dedicarse a expandir el mensaje evangélico desde sus entornos, y no caer en una inactividad de semidioses iluminados. Ser fieles a la tierra siendo testigos creíbles del Evangelio. 

Los cristianos participamos los gozos y las esperanzas, las tristezas y desánimos de nuestros contemporáneos del mundo. Y como tales, debemos entrar precisamente en el corazón del mundo, escuchar los latidos profundos de la humanidad, discernir la voluntad de Dios usando como criterio la conducta de Jesús de Nazaret, y responder sin arrodillarnos ante ningún falso absoluto.   

 

Jesús Espeja y el Grupo Laical dominico “Diálogos en la Línea”