EL PODER DE PERDONAR
23º domingo del tiempo ordinario
Evangelio: Mt 18, 15-20.- En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
Para meditar:
En las primeras comunidades cristianas el bautismo era un compromiso por seguir el Evangelio; pero dentro de la misma comunidad cristiana se vio la infidelidad a ese compromiso y la necesidad del perdón que todos podemos dar. En la comunidad cristiana donde nace el evangelio de San Mateo se indica el modo de perdonar.
Dentro de la misma comunidad cristiana, incluso en las actuales comunidades religiosas, seguimos siendo egoístas. Y cuando nos hacen una faena, espontáneamente nuestro "yo" se infla y reclama: “quien me la hace, me la paga”. La incapacidad de perdonar denuncia la mentira de nuestro amor y pone en duda la verdad de nuestra fe.
El rey David comete un adulterio; para ocultar su fechoría manda matar al esposo y se queda tan ancho. Pero un día se encuentra con el profeta Natán que le comenta: un hombre tenía cien ovejas, pero quiso dar un banquete y robó la única oveja de otro ¿qué te parece? David reaccionó: “el que tal hizo es reo de muerte”. Y el profeta respondió: “ese hombre eres tú”. Un relato muy aleccionador para que aprendamos a perdonar.
