Para meditar:
El evangelio del domingo pasado recordaba que todos tenemos el der de perdonar. Hoy insiste en que debemos perdonar “de corazón”, inspirados en la compasión o misericordia de Dios revelado en la conducta histórica de Jesucristo. En esa inspiración se comprende que hay que perdonar siempre, hasta setenta veces siete.
Las familias y las comunidades solo tienen buena salud en la relación de amor, que muestra su verdad cuando se “de corazón”. Como el señor que “tuvo lástima” y perdonó la cuantiosa deuda que le debía un pobre hombre. Da pena ver cómo la codicia y la envidia dividen y matan ese cálido clima de algunas familias y deteriora el proyecto de vida comunitaria hasta degenerar en una sociedad de seguros mutuos.
Perdonar “ de corazón” es también una llamada de atención cuando países empobrecidos están hipotecados porque no pueden pagar una deuda externa muchas veces contraída sin remedio, que se hace eterna. Perdonar “de corazón”, con sentimientos de misericordia, es una llamada de humanismo en una sociedad de algunos acreedores y multitud de pobres deudores.
